SISTEMICCA - Instituto de Psicoterapia Cantabria

Blog de José María Fuentes-Pila

Retomando...

08 de Septiembre de 2010Terapia de Familia y Pareja

La sombra de la juventud es cada vez más alargada, o eso parece. Las personas, desde el sentimiento de pérdida de la niñez, protectora, vinculada a profundos sentimientos de apego, descubren la adolescencia en un territorio emocional y relacional que sufre cambios cada vez más rápidos y sorprendentes. La capacidada adaptativa de los jóvenes se ve obligada a multiplicarse, o se multiplica con extrema facilidad a medida que los escenarios cambian, mientras en público, en su mayoría adulto, observa la representación taciturno, como no entendiendo el hilo conductor ni la puesta en escena de la obra que los jóvenes interpretan. La adolescencia se convierte así en un estado frágil en el marco de un mundo competitivo, con reglas a veces inmerceptibles, con mecanismos de control social sofisticados, refinados, que inoculan necesidades vinculadas al bienestar, a la limitación para la tolerancia al malestar que, a su vez, limita la capacidad para la resolución de conflictos.
si la adolescencia es un estado, una situación física, emocional, puede ser contemplada como una imagen que no sse ajusta a las necesidades de un ser humano productivo, capaz de gestionar responsabilidades con rapidez, que anhela lo que el ser humano ya no se puede permitir en un contexto hipertrofiado en sus propias capacidades productivas. Creatividad, divino tesoro de la adolescencia. Creatividad cauterizada en el tránsito hacia la edad adulta.
Si pensamos en la adolescencia, es fácil asimilar que la representación social de este estadio, de este proceso evolutivo, puede verse negativizado por los tres vértices de un triángulo relacional de contexto: Representación social, representación clínica psiquiátrica y representación familiar.
Los medios de comunicación generan representaciones sociales sobre adolescentes y jóvenes que se vinculan mayoritariamente a dificultades evolutivas, a un análisis conductual de los adolescentes en una sociedad que marca las puntuaciones sobre el discurso respecto a ellos. Es en la familia donde la crisis evolutiva del sistema más se intensifica en presencia de cambios disruptivos vinculados a la edad adolescente, con dificultades comunicacionales y relacionales en el sseno de la familia que generan profundos sentimientos de incompetencia educativa y afectiva en el subsistema parental. Y así, los padres, ansiosos y angustiados, muchas veces esperan con el imaginario emocional..."Ya se le pasará" o "Esperemos que cambie", sin poder acercarse a las turbulencias exploratorias de la época de mayor intensidad creativa de la vida de las personas. La adolescencia, observada como una edad de alta vulnerabilidad, favorece la posibilidad de generar procesos de etiquetaje clínico con gran facilidad. Y en este sentido, alienar el potencial de desarrollo reflexivo, intelectual, cultural y creativo de quien lo sufre.
Es por ello que desde SISTEMICCA, estamos desarrollando desde hace dos años, modelos conversacionales en los que la mirada se focalice sobre el discurso de las capacidades, limitando el discurso del déficit sobre este periodo evolutivo de la vida, del que las personas podrían extraer notables recursos adaptables y sus nuevos roles como adultos, a sus expectativas, deseos e ilusiones.

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